
Entrevista a Antonio Ladra
Antonio Ladra (foto), nació en Montevideo el 26 de junio de 1956.
Sus inicios como periodista fueron en 1976 pero recién desde 1984 comenzó a vivir del periodismo.
Trabajó en los diarios “La República”, “El Observador”, “Plan B” (en los tres fue secretario de redacción), en la revista “Posdata” y en las radios “El Espectador”, “AM Libre”, entre otras publicaciones y medios de comunicación.
En la actualidad, es co- conductor del programa periodístico “Código País” en Canal 12, aparte de corresponsal para el MERCOSUR de la revista española Contrapunto de América Latina y docente del curso de periodismo del Instituto Bios.
Es uno de los periodistas que tuvo el coraje de empezar a hacer periodismo en plena dictadura, 1976. Por eso, vivió la clausura por parte del Poder Ejecutivo de los medios donde trabajaba: primero la revista “Nexo” y luego el diario “Cinco Días”. En este último hubo más: “atentaron a balazos y con bombas contra el domicilio del director, doctor Ignacio Lezama, y contra los locales comerciales de tres anunciadores del diario”.
Dar los primeros pasos como periodista en ese momento no le impidió seguir con su profesión, logrando convertirse en uno de los mejores del país.
¿Cuándo y cómo fueron sus comienzos como periodista?
Comencé allá por el año 1976, con una revista bimensual llamada Nexo. Era en plena dictadura y la revista solo salió dos veces: fue clausurada. Eran momentos muy duros en la vida cultural uruguaya y recuerdo que entre quienes estábamos en la revista: Alejandro Michelena, Santiago Irigoyen, un fotógrafo radicado ahora en Los Ángeles, el poeta Eduardo Milán que vive en México y otra gente que no recuerdo, juntamos dinero para sacar el primer número e incluso llegamos a ir a la ruleta para ver si teníamos un golpe de suerte y conseguíamos financiamiento. Finalmente no fue necesario, el gobierno la cerró, supongo que por subversiva. En esos inicios en verdad no era nada profesional y no vivía del periodismo. Después estuve en otros emprendimientos del estilo, hasta que comencé a vivir del periodismo en 1984, cuando con un grupo de gente fundamos un diario, el primer diario de lunes a viernes de oposición a la dictadura, se llamaba Cinco Días. Duró 20 días, también fue cerrado por el gobierno. La redacción de Cinco Días estaba ubicada en un apartamento de un dormitorio en Colonia y Martín C. Martínez y todo allí fue a pulmón. Me acuerdo que los que pudieron y tenían, llevaron sus máquinas de escribir (abundaban las Olivetti lettera). La fotocomposición estaba a una cuadra, en 18 de Julio y Martín C. Martínez y la fotomecánica en Juan Paullier y Rivera. La imprenta en Salto e Islas de Flores. Como se ve la persona más importante era el cadete, el que transportaba las cuartillas y las páginas.
Yo estaba a cargo de la información sindical, pero recuerdo que la cobertura del acto de la liberación de Líber Seregni la hicimos con Marcos Gutiérrez.
Apenas veinte números completaron la efímera vida de "Cinco Días". La publicación fue clausurada en forma definitiva por la dictadura por resolución del Poder Ejecutivo del 13 de abril de 1984. Pero hubo más: atentaron a balazos y con bombas contra el domicilio del director, doctor Ignacio Lezama, y contra los locales comerciales de tres anunciadores del diario.
Esto se puede decir que fueron mis inicios en periodismo.
¿Cuáles fueron sus mayores frustraciones en el ámbito laboral?
En el periodismo todos los días tienes frustraciones: cuando las cosas no salen como debe ser, cuando pierdes una primicia. Sin embargo, lo bueno es que hay posibilidades de redimirse todos los días también, de que las cosas salgan bien, como debe ser o cuando consigues una primicia. Hay una frase de Mark Twain, que dijo que el periodismo es un oficio de fracasados y esto fue porque después de haber fracasado en todos los oficios, se metió a periodista. Y frustra, además, porque el periodista no cambia la sociedad aunque lo piensa así al acabar su artículo o su informe y entonces uno se siente frustrado por no haber conseguido lo que pretendía.
¿Y sus más grandes decepciones?
Las decepciones han sido en general con colegas. Es un medio muy competitivo, muy duro y donde a veces, se pueden perder los puntos de referencia porque la vanidad está a la orden. Es decepcionante cuando uno ve que falta la ética, la honestidad, la imparcialidad cuando se realiza el trabajo y no es que me ponga en juez de nadie, simplemente es una constatación.
¿Alguna vez tuvo miedo a la hora de presentar un trabajo? ¿Recibió amenazas?
Miedo no tuve, pero sí recibí amenazas más o menos explícitas, pero uno a veces es medio inconsciente y no hace caso. Si un periodista tiene miedo de manejar la verdad mejor que se dedique a otra cosa.
¿Cuál fue su mayor logro como periodista?
No contabilizo logros, creo que la independencia de criterio es uno de ellos, pero creo que el mayor logro es poder seguir trabajando en lo que me apasiona y me gusta. (Y, más o menos, vivir de ello)
¿Cuáles son sus fortalezas y debilidades?
Creo que mi mayor fortaleza es que trato de estar siempre al día de las nuevas tendencias, de estar aggiornado con lo que esta pasando en el mundo en materia de comunicación. Mi mayor debilidad es la impaciencia.
¿Qué siente respecto a su posición en los medios y la popularidad?
Con respecto a mi posición, nadie me ha regalado nada, lo hice todo laburando, aunque material no tengo nada. Por eso mismo no me creo eso de la popularidad, en todo caso sirve para que en algún cumpleaños o fiesta, si el mozo te reconoce, te den un poco más de vino (risas).
¿Cambiaría algo de su carrera o su forma de hacer periodismo?
Cambiaría muchas cosas, quizás, pero no se cuáles. Siempre se puede hacer algo mejor, dar algo más.
¿Qué le exige la profesión a su vida personal?
El periodismo me dio todo y también te saca todo. No tenés horarios, en todo momento y en cualquier lugar eres periodista, pero como dijo Gabriel García Márquez no hay mejor oficio en el mundo que el periodismo.
Periodismo en Uruguay: ¿Cuáles son sus virtudes y sus defectos?
En el plano formal es un periodismo de declaracionismo, donde importa más lo que dijo fulano de mengano, más que lo que realmente pasó. En el periodismo escrito por ejemplo faltan más historias. Hay historias en cada rincón, solo basta descubrirlas y llevarlas al papel. Además, se escribe con faltas, porque, entre otras cosas, para ahorrar las empresas han sacado los correctores y los correctores de estilo.
En la radio me parece que pasa algo parecido, aunque creo que se hace muy buena radio en Uruguay. La radio es maravillosa porque quien te escucha te tiene que inventar, la radio fomenta la imaginación del escucha, pero a la vez permite la interactividad.
Y la televisión tiene mucho camino por recorrer, pero no debemos olvidarnos que la televisión debe tener una dosis de show, de entretenimiento mucho mayor, aunque eso no quiere decir que no deba ser seria. En Uruguay, la televisión sigue estando en pañales, le falta desarrollo, riesgo y que apuesten por una verdadera televisión uruguaya que hoy es muy difícil de hacer por la falta de mercado. No nos olvidemos que somos un barrio de San Pablo o un poblado mediano de Argentina.
Ahora en líneas generales debo decir que el periodismo ha cambiado, está cambiando y seguirá cambiando, entre otras cosas, por la rapidez de la publicación de las noticias y porque cada vez se pisa menos la calle. Se hace periodismo de silla y teléfono. Lo que antes necesitaba 24 horas para llegar al lector ahora tarda unos minutos. El periodismo de antes no era mejor ni peor. Era distinto. Ahora está muy mediatizado por la cantidad de información que llega, aunque sí hay alguna deficiencia como la falta de rigor y de selección.
¿Se valora el periodismo desde el punto de vista de la remuneración?
Creo que no se lo valora debidamente. Con la responsabilidad que tiene un periodista, a veces gana lo mismo que un vendedor de ropa. Ser periodista tiene sus costos sociales también: debe formarse constantemente con dinero de su bolsillo, vestirse adecuadamente, etc.
¿Qué es lo más difícil y lo más fácil de ser periodista en Uruguay?
Lo más difícil de ser periodista es convivir con malos salarios, malas condiciones de trabajo, dificultades de todo tipo, que van desde estar en un país pequeño, pueblerino en sus costumbres, que hace casi imposible acceder a la información oficial. La falta de una ley de acceso a la información conspira contra la libertad de prensa. Nada es fácil.
¿Qué consejos les daría a los futuros periodistas?
Que estudien, que trabajen, que no se dejen llevar por los dimes y diretes, que no se la crean, que no pierdan la capacidad de asombro, que no pierdan la humildad, que se manejen con ética en todos sus procedimientos, que no se dejen comprar, solo así se hace buen periodismo.
Tengan en cuenta que van a trabajar más horas que en cualquier otro lugar y al cabo de la jornada si no terminan con un dolor en la espalda por las contracturas y tensión no sintieron lo que estaban haciendo. Además se tienen que acostumbrar, periodista, por lo menos tres divorcios. Es así. Debe ser la profesión con mayor separación y con mayores muertos, porque mueren jóvenes, de ataque al corazón, porque es una cosa estresante. Tensionante con las fuentes informativas, con la gente porque tenés responsabilidad con la gente y en el lugar de trabajo, porque tenés presiones de todo tipo. Porque tenés que llevar adelante una nave que está medio escorada, y acá, en Uruguay, todos los medios tienen problemas. Todos.
Un periodista en un país donde el periodismo no se valora como debería, donde faltan muchísimas cosas y nada es fácil, lo más probable es que no ame la profesión, ni viva para ella todos los días. Pero hay individuos, periodistas de alma como Antonio Ladra, que pese a todo siguen adelante y cada día al empezar buscan otra historia para contar, una noticia que tiene que ser escrita.
Esos son periodistas preocupados por lo que sucede, que saben que está en ellos que la gente tenga en sus manos información veraz. Esos son los periodistas con códigos, quienes desde de la ética y profesionalidad hacen su trabajo.
Antonio Ladra (foto), nació en Montevideo el 26 de junio de 1956.
Sus inicios como periodista fueron en 1976 pero recién desde 1984 comenzó a vivir del periodismo.
Trabajó en los diarios “La República”, “El Observador”, “Plan B” (en los tres fue secretario de redacción), en la revista “Posdata” y en las radios “El Espectador”, “AM Libre”, entre otras publicaciones y medios de comunicación.
En la actualidad, es co- conductor del programa periodístico “Código País” en Canal 12, aparte de corresponsal para el MERCOSUR de la revista española Contrapunto de América Latina y docente del curso de periodismo del Instituto Bios.
Es uno de los periodistas que tuvo el coraje de empezar a hacer periodismo en plena dictadura, 1976. Por eso, vivió la clausura por parte del Poder Ejecutivo de los medios donde trabajaba: primero la revista “Nexo” y luego el diario “Cinco Días”. En este último hubo más: “atentaron a balazos y con bombas contra el domicilio del director, doctor Ignacio Lezama, y contra los locales comerciales de tres anunciadores del diario”.
Dar los primeros pasos como periodista en ese momento no le impidió seguir con su profesión, logrando convertirse en uno de los mejores del país.
¿Cuándo y cómo fueron sus comienzos como periodista?
Comencé allá por el año 1976, con una revista bimensual llamada Nexo. Era en plena dictadura y la revista solo salió dos veces: fue clausurada. Eran momentos muy duros en la vida cultural uruguaya y recuerdo que entre quienes estábamos en la revista: Alejandro Michelena, Santiago Irigoyen, un fotógrafo radicado ahora en Los Ángeles, el poeta Eduardo Milán que vive en México y otra gente que no recuerdo, juntamos dinero para sacar el primer número e incluso llegamos a ir a la ruleta para ver si teníamos un golpe de suerte y conseguíamos financiamiento. Finalmente no fue necesario, el gobierno la cerró, supongo que por subversiva. En esos inicios en verdad no era nada profesional y no vivía del periodismo. Después estuve en otros emprendimientos del estilo, hasta que comencé a vivir del periodismo en 1984, cuando con un grupo de gente fundamos un diario, el primer diario de lunes a viernes de oposición a la dictadura, se llamaba Cinco Días. Duró 20 días, también fue cerrado por el gobierno. La redacción de Cinco Días estaba ubicada en un apartamento de un dormitorio en Colonia y Martín C. Martínez y todo allí fue a pulmón. Me acuerdo que los que pudieron y tenían, llevaron sus máquinas de escribir (abundaban las Olivetti lettera). La fotocomposición estaba a una cuadra, en 18 de Julio y Martín C. Martínez y la fotomecánica en Juan Paullier y Rivera. La imprenta en Salto e Islas de Flores. Como se ve la persona más importante era el cadete, el que transportaba las cuartillas y las páginas.
Yo estaba a cargo de la información sindical, pero recuerdo que la cobertura del acto de la liberación de Líber Seregni la hicimos con Marcos Gutiérrez.
Apenas veinte números completaron la efímera vida de "Cinco Días". La publicación fue clausurada en forma definitiva por la dictadura por resolución del Poder Ejecutivo del 13 de abril de 1984. Pero hubo más: atentaron a balazos y con bombas contra el domicilio del director, doctor Ignacio Lezama, y contra los locales comerciales de tres anunciadores del diario.
Esto se puede decir que fueron mis inicios en periodismo.
¿Cuáles fueron sus mayores frustraciones en el ámbito laboral?
En el periodismo todos los días tienes frustraciones: cuando las cosas no salen como debe ser, cuando pierdes una primicia. Sin embargo, lo bueno es que hay posibilidades de redimirse todos los días también, de que las cosas salgan bien, como debe ser o cuando consigues una primicia. Hay una frase de Mark Twain, que dijo que el periodismo es un oficio de fracasados y esto fue porque después de haber fracasado en todos los oficios, se metió a periodista. Y frustra, además, porque el periodista no cambia la sociedad aunque lo piensa así al acabar su artículo o su informe y entonces uno se siente frustrado por no haber conseguido lo que pretendía.
¿Y sus más grandes decepciones?
Las decepciones han sido en general con colegas. Es un medio muy competitivo, muy duro y donde a veces, se pueden perder los puntos de referencia porque la vanidad está a la orden. Es decepcionante cuando uno ve que falta la ética, la honestidad, la imparcialidad cuando se realiza el trabajo y no es que me ponga en juez de nadie, simplemente es una constatación.
¿Alguna vez tuvo miedo a la hora de presentar un trabajo? ¿Recibió amenazas?
Miedo no tuve, pero sí recibí amenazas más o menos explícitas, pero uno a veces es medio inconsciente y no hace caso. Si un periodista tiene miedo de manejar la verdad mejor que se dedique a otra cosa.
¿Cuál fue su mayor logro como periodista?
No contabilizo logros, creo que la independencia de criterio es uno de ellos, pero creo que el mayor logro es poder seguir trabajando en lo que me apasiona y me gusta. (Y, más o menos, vivir de ello)
¿Cuáles son sus fortalezas y debilidades?
Creo que mi mayor fortaleza es que trato de estar siempre al día de las nuevas tendencias, de estar aggiornado con lo que esta pasando en el mundo en materia de comunicación. Mi mayor debilidad es la impaciencia.
¿Qué siente respecto a su posición en los medios y la popularidad?
Con respecto a mi posición, nadie me ha regalado nada, lo hice todo laburando, aunque material no tengo nada. Por eso mismo no me creo eso de la popularidad, en todo caso sirve para que en algún cumpleaños o fiesta, si el mozo te reconoce, te den un poco más de vino (risas).
¿Cambiaría algo de su carrera o su forma de hacer periodismo?
Cambiaría muchas cosas, quizás, pero no se cuáles. Siempre se puede hacer algo mejor, dar algo más.
¿Qué le exige la profesión a su vida personal?
El periodismo me dio todo y también te saca todo. No tenés horarios, en todo momento y en cualquier lugar eres periodista, pero como dijo Gabriel García Márquez no hay mejor oficio en el mundo que el periodismo.
Periodismo en Uruguay: ¿Cuáles son sus virtudes y sus defectos?
En el plano formal es un periodismo de declaracionismo, donde importa más lo que dijo fulano de mengano, más que lo que realmente pasó. En el periodismo escrito por ejemplo faltan más historias. Hay historias en cada rincón, solo basta descubrirlas y llevarlas al papel. Además, se escribe con faltas, porque, entre otras cosas, para ahorrar las empresas han sacado los correctores y los correctores de estilo.
En la radio me parece que pasa algo parecido, aunque creo que se hace muy buena radio en Uruguay. La radio es maravillosa porque quien te escucha te tiene que inventar, la radio fomenta la imaginación del escucha, pero a la vez permite la interactividad.
Y la televisión tiene mucho camino por recorrer, pero no debemos olvidarnos que la televisión debe tener una dosis de show, de entretenimiento mucho mayor, aunque eso no quiere decir que no deba ser seria. En Uruguay, la televisión sigue estando en pañales, le falta desarrollo, riesgo y que apuesten por una verdadera televisión uruguaya que hoy es muy difícil de hacer por la falta de mercado. No nos olvidemos que somos un barrio de San Pablo o un poblado mediano de Argentina.
Ahora en líneas generales debo decir que el periodismo ha cambiado, está cambiando y seguirá cambiando, entre otras cosas, por la rapidez de la publicación de las noticias y porque cada vez se pisa menos la calle. Se hace periodismo de silla y teléfono. Lo que antes necesitaba 24 horas para llegar al lector ahora tarda unos minutos. El periodismo de antes no era mejor ni peor. Era distinto. Ahora está muy mediatizado por la cantidad de información que llega, aunque sí hay alguna deficiencia como la falta de rigor y de selección.
¿Se valora el periodismo desde el punto de vista de la remuneración?
Creo que no se lo valora debidamente. Con la responsabilidad que tiene un periodista, a veces gana lo mismo que un vendedor de ropa. Ser periodista tiene sus costos sociales también: debe formarse constantemente con dinero de su bolsillo, vestirse adecuadamente, etc.
¿Qué es lo más difícil y lo más fácil de ser periodista en Uruguay?
Lo más difícil de ser periodista es convivir con malos salarios, malas condiciones de trabajo, dificultades de todo tipo, que van desde estar en un país pequeño, pueblerino en sus costumbres, que hace casi imposible acceder a la información oficial. La falta de una ley de acceso a la información conspira contra la libertad de prensa. Nada es fácil.
¿Qué consejos les daría a los futuros periodistas?
Que estudien, que trabajen, que no se dejen llevar por los dimes y diretes, que no se la crean, que no pierdan la capacidad de asombro, que no pierdan la humildad, que se manejen con ética en todos sus procedimientos, que no se dejen comprar, solo así se hace buen periodismo.
Tengan en cuenta que van a trabajar más horas que en cualquier otro lugar y al cabo de la jornada si no terminan con un dolor en la espalda por las contracturas y tensión no sintieron lo que estaban haciendo. Además se tienen que acostumbrar, periodista, por lo menos tres divorcios. Es así. Debe ser la profesión con mayor separación y con mayores muertos, porque mueren jóvenes, de ataque al corazón, porque es una cosa estresante. Tensionante con las fuentes informativas, con la gente porque tenés responsabilidad con la gente y en el lugar de trabajo, porque tenés presiones de todo tipo. Porque tenés que llevar adelante una nave que está medio escorada, y acá, en Uruguay, todos los medios tienen problemas. Todos.
Un periodista en un país donde el periodismo no se valora como debería, donde faltan muchísimas cosas y nada es fácil, lo más probable es que no ame la profesión, ni viva para ella todos los días. Pero hay individuos, periodistas de alma como Antonio Ladra, que pese a todo siguen adelante y cada día al empezar buscan otra historia para contar, una noticia que tiene que ser escrita.
Esos son periodistas preocupados por lo que sucede, que saben que está en ellos que la gente tenga en sus manos información veraz. Esos son los periodistas con códigos, quienes desde de la ética y profesionalidad hacen su trabajo.
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