
Cuando Uruguay comenzaba a darse cuenta de que estaba por entrar en crisis, ya era tarde.
Las señales, que le venían dando tanto el mundo como la región eran contundentes pero no fueron escuchadas, la crisis se desató... ¿ahora pasará lo mismo?
En dicha situación se presentaban varios factores que se encadenaron: el sistema bancario uruguayo más que nada desde la última década poseía un “atraso cambiario” lo que afectó las exportaciones y favoreció las importaciones, logrando así un déficit crónico de la balanza comercial. A su vez, la devaluación de la moneda brasilera en 1999 perjudicó el comercio exterior nacional. A su vez, aparece un foco de aftosa con consecuencias sumamente negativas para la producción y el comercio de carnes rojas (abril, 2001). Luego, la devaluación argentina llevó a la economía y sociedad uruguaya a una crisis productiva, comercial, financiera, fiscal y social.
La administración Batlle comenzó la gestión con un nivel de actividad decreciente y un crónico déficit financiero. A esto se le suma el cambio en los regímenes cambiarios en Argentina y Brasil que tuvo un efecto negativo porque no se quiso cambiar el valor del tipo de cambio. Estos efectos combinados dieron lugar a la crisis bancaria.
La insostenibilidad del aparato económico-financiero era cada vez mayor.
En Uruguay, el retiro abrupto de los depósito del Banco Galicia por un monto de unos 500 millones de dólares (diciembre 2001- enero 2002) y la posterior negativa de asistencia del Banco Central del Uruguay (BCU), determinó su intervención y alentó a otros ahorristas a retirar sus depósitos frente a la especulación de que ni los bancos ni el Estado les pudiera devolver sus ahorros. En vista de ello, en el primer semestre de 2002, entre 6.500 y 7.000 millones de dólares fueron retirados del sistema bancario, en un valor cercano al 42% del PBI, casi la mitad de todos los depósitos.
El gobierno comenzó a asistir a los bancos para frenar “la corrida” y dar muestras de solidez, aunque en algunos se habían detectado maniobras fraudulentas (Banco Comercial y Banco Montevideo) que cerraron junto al Pan de Azúcar y al Banco de Crédito. La crisis bancaria se desató.
Mientras tanto los activos de reserva del BCU descendieron de 3.500 millones de dólares en diciembre de 2001 a casi 500 en junio de 2002. Esto, entre otras cosas hizo que la incertidumbre primara en el mercado, generando temor en los ahorristas y en la población toda.
El 20 de junio, el gobierno devaluó la moneda nacional, abandonó la banda la flotación y llevó a la economía a la depresión. La pobreza y la exclusión social eran cada vez más notorias.
El 19 de julio eran relevadas del cargo las autoridades del BCU, pues tanto el sistema político como la mayoría de la ciudadanía percibían que los mismos habían actuado en omisión frente y en la crisis bancaria.
El 22 de julio luego de una interpelación en el Senado, renunció Alberto Bensión al Ministerio de Economía y lo sustituye el Dr. Alejandro Achugarry.
El 30 de julio se decreta un feriado bancario que duró hasta el 5 de agosto. El cese de pagos era evidente.
Mientras tanto el gobierno logró un acuerdo con la administración Bush para que otorgara un crédito de 1.500 millones de dólares que se necesitaban para evitar el “default”.
Algo muy importante de recordar es que hasta el 28 de octubre cuando se retira el Partido Nacional de la coalición, el gobierno era una coalición entre colorados y blancos.
Ante este contexto de crisis nacional y regional, el gobierno se abrió a otros mercados como lo fueron: Finlandia, México y EE.UU.
En el transcurso del año 2002 mientras los ahorristas retiraban sus depósitos, el gobierno no sólo asistía con fondos públicos a los bancos, sino que negociaba con el FMI el otorgamiento de créditos para evitar la cesación de pagos, es decir, el default.
Como pasó también en la crisis del 81-82 el Estado asumió la deuda privada y por ende, la deuda pública se acrecentó de un 40.8% del PBI en 2002 a un 100.9% en 2004.
Mientras tanto como reflejo de la situación argentina comenzaron a producirse una serie de saqueos, donde lo que se saqueaba no eran productos de primera necesidad sino cigarrillos y alcohol.
El 2002 cierra con un desempleo cercano al 20%, una caída del poder adquisitivo a un 19% de este último el principal responsable fue la devaluación de la moneda en un 100% lo que llevó a una inflación de un 25% que no se equiparó con una suba de salarios. Y unos 58 mil uruguayos abandonaron el país buscando nuevos y mejores horizontes.
Análisis de la crisis del año 2002
Hablar de la crisis de 2002 es hablar según palabras del entonces Presidente Dr. Jorge Batlle Ibáñez de “la mayor crisis que afectó al país en 100 años”.
Si analizamos el significado de la devaluación de Argentina y Brasil podemos concluir que el comercio exterior del país se vio afectado notoriamente ya que al perder valor tanto el peso argentino como el real, con el mismo capital se adquiere menos bienes que antes. Esto lleva a que la demanda descienda por un lado (Argentina - Brasil) y bajen los precios por otro (Uruguay).
Ante esta situación, tanto empresarios agro exportadores como inversionistas especuladores (prestamistas, accionistas, etc.) ven con “malos ojos” estos hechos y dejan de invertir en el sector lo que estimaban les traería más rédito.
A su vez otro factor que implicó el decaimiento de este sector productivo fue la aparición de la aftosa, que golpeó duramente a nuestros ingresos porque nos cuesta mucho más producir y ni que hablar comerciar, cuando nuestros compradores saben que aquí hay aftosa dudan de la calidad de nuestras carnes y si nos compran es muchísimo menos en relación a lo que compraban antes.
Por otra parte, al perder los bancos casi la mitad de sus depósitos (corrida bancaria), decrecen sus activos de reserva esto significa una pérdida de la estabilidad y confianza en el sistema bancario, lo que llevó a que el Estado tuviese que asistir con fondos públicos a los bancos para que no dieran quiebra, ante la inminente cesación de pagos. Como consecuencia de ello el Estado uruguayo acrecentó su deuda pública(al haber asumido las deudas privadas) pasando de un 40.8% en 2002 a un 100.9% del PBI en 2004, eso significa que el Estado pierde capacidad de inversión y gasto público, lo que lleva a que sea mucho más difícil financiar cualquier proyecto que el gobierno hubiese planeado. Es por esto que el Estado busca oros mercados más grandes y sólidos como EE.UU., Finlandia, entre otros como nueva fuente de ingresos.
Pero en ese entonces la inestabilidad no sólo era económica sino política ya que el Partido Nacional que formaba parte de gobierno de coalición junto a los colorados decide el 28 de octubre apartarse de dicha coalición por no compartir algunas políticas del gobierno y por sentir que muchas veces se actuó en omisión durante la crisis. A su vez, también renuncia Alberto Bensión a la cartera de Economía y asume el Dr. Alejandro Achugarry. La gente no logra recibir la sensación de fortaleza política y menos del gobierno para hacer frente a una crisis de tal magnitud, eso se ve reflejado en que el Partido Colorado tuvo una evolución electoral en 1999 del 32.8 % a un 10.6 % en el 2004, pero tanto el Partido Nacional como el Frente Amplio tuvieron una evolución electoral positiva con un 10% más de intención de votos. Sin duda este descreimiento en el Partido Colorado como gobierno fue utilizado por los otros partidos para las elecciones del 2004.
Ahora no es menor el impacto de esta crisis en la sociedad, ya que por la situación económica reinante el desempleo llegó a un 20% a causa de que varias empresas tuvieron que cerrar. Además esto fomentó el incremento del trabajo “en negro”. Pero como si esto fuera poco dado que el porcentaje de inflación llegó a un 25 % por la suba de precios, la población perdió su poder adquisitivo en un 19%, es decir, si antes ganaba x cantidad de pesos y podía comprar x cantidad de bienes ahora puede comprar un cuatro quintas partes de lo que antes adquiría con la misma cantidad de dinero porque dicha inflación no se equiparó con un aumento de salarios.
No es de extrañar que en este contexto casi 60 mil uruguayos hayan abandonado el país, en su mayoría jóvenes capacitados que probablemente podrían haber sido el Uruguay del mañana.
Basado en el libro “El Uruguay en el primer lustro de siglo 21”
La economía política durante el Gobierno del
Presidente Dr. Jorge Batlle.
De: Gustavo Arce – Daniela Guerra
Fundación de cultura universitaria.
Las señales, que le venían dando tanto el mundo como la región eran contundentes pero no fueron escuchadas, la crisis se desató... ¿ahora pasará lo mismo?
En dicha situación se presentaban varios factores que se encadenaron: el sistema bancario uruguayo más que nada desde la última década poseía un “atraso cambiario” lo que afectó las exportaciones y favoreció las importaciones, logrando así un déficit crónico de la balanza comercial. A su vez, la devaluación de la moneda brasilera en 1999 perjudicó el comercio exterior nacional. A su vez, aparece un foco de aftosa con consecuencias sumamente negativas para la producción y el comercio de carnes rojas (abril, 2001). Luego, la devaluación argentina llevó a la economía y sociedad uruguaya a una crisis productiva, comercial, financiera, fiscal y social.
La administración Batlle comenzó la gestión con un nivel de actividad decreciente y un crónico déficit financiero. A esto se le suma el cambio en los regímenes cambiarios en Argentina y Brasil que tuvo un efecto negativo porque no se quiso cambiar el valor del tipo de cambio. Estos efectos combinados dieron lugar a la crisis bancaria.
La insostenibilidad del aparato económico-financiero era cada vez mayor.
En Uruguay, el retiro abrupto de los depósito del Banco Galicia por un monto de unos 500 millones de dólares (diciembre 2001- enero 2002) y la posterior negativa de asistencia del Banco Central del Uruguay (BCU), determinó su intervención y alentó a otros ahorristas a retirar sus depósitos frente a la especulación de que ni los bancos ni el Estado les pudiera devolver sus ahorros. En vista de ello, en el primer semestre de 2002, entre 6.500 y 7.000 millones de dólares fueron retirados del sistema bancario, en un valor cercano al 42% del PBI, casi la mitad de todos los depósitos.
El gobierno comenzó a asistir a los bancos para frenar “la corrida” y dar muestras de solidez, aunque en algunos se habían detectado maniobras fraudulentas (Banco Comercial y Banco Montevideo) que cerraron junto al Pan de Azúcar y al Banco de Crédito. La crisis bancaria se desató.
Mientras tanto los activos de reserva del BCU descendieron de 3.500 millones de dólares en diciembre de 2001 a casi 500 en junio de 2002. Esto, entre otras cosas hizo que la incertidumbre primara en el mercado, generando temor en los ahorristas y en la población toda.
El 20 de junio, el gobierno devaluó la moneda nacional, abandonó la banda la flotación y llevó a la economía a la depresión. La pobreza y la exclusión social eran cada vez más notorias.
El 19 de julio eran relevadas del cargo las autoridades del BCU, pues tanto el sistema político como la mayoría de la ciudadanía percibían que los mismos habían actuado en omisión frente y en la crisis bancaria.
El 22 de julio luego de una interpelación en el Senado, renunció Alberto Bensión al Ministerio de Economía y lo sustituye el Dr. Alejandro Achugarry.
El 30 de julio se decreta un feriado bancario que duró hasta el 5 de agosto. El cese de pagos era evidente.
Mientras tanto el gobierno logró un acuerdo con la administración Bush para que otorgara un crédito de 1.500 millones de dólares que se necesitaban para evitar el “default”.
Algo muy importante de recordar es que hasta el 28 de octubre cuando se retira el Partido Nacional de la coalición, el gobierno era una coalición entre colorados y blancos.
Ante este contexto de crisis nacional y regional, el gobierno se abrió a otros mercados como lo fueron: Finlandia, México y EE.UU.
En el transcurso del año 2002 mientras los ahorristas retiraban sus depósitos, el gobierno no sólo asistía con fondos públicos a los bancos, sino que negociaba con el FMI el otorgamiento de créditos para evitar la cesación de pagos, es decir, el default.
Como pasó también en la crisis del 81-82 el Estado asumió la deuda privada y por ende, la deuda pública se acrecentó de un 40.8% del PBI en 2002 a un 100.9% en 2004.
Mientras tanto como reflejo de la situación argentina comenzaron a producirse una serie de saqueos, donde lo que se saqueaba no eran productos de primera necesidad sino cigarrillos y alcohol.
El 2002 cierra con un desempleo cercano al 20%, una caída del poder adquisitivo a un 19% de este último el principal responsable fue la devaluación de la moneda en un 100% lo que llevó a una inflación de un 25% que no se equiparó con una suba de salarios. Y unos 58 mil uruguayos abandonaron el país buscando nuevos y mejores horizontes.
Análisis de la crisis del año 2002
Hablar de la crisis de 2002 es hablar según palabras del entonces Presidente Dr. Jorge Batlle Ibáñez de “la mayor crisis que afectó al país en 100 años”.
Si analizamos el significado de la devaluación de Argentina y Brasil podemos concluir que el comercio exterior del país se vio afectado notoriamente ya que al perder valor tanto el peso argentino como el real, con el mismo capital se adquiere menos bienes que antes. Esto lleva a que la demanda descienda por un lado (Argentina - Brasil) y bajen los precios por otro (Uruguay).
Ante esta situación, tanto empresarios agro exportadores como inversionistas especuladores (prestamistas, accionistas, etc.) ven con “malos ojos” estos hechos y dejan de invertir en el sector lo que estimaban les traería más rédito.
A su vez otro factor que implicó el decaimiento de este sector productivo fue la aparición de la aftosa, que golpeó duramente a nuestros ingresos porque nos cuesta mucho más producir y ni que hablar comerciar, cuando nuestros compradores saben que aquí hay aftosa dudan de la calidad de nuestras carnes y si nos compran es muchísimo menos en relación a lo que compraban antes.
Por otra parte, al perder los bancos casi la mitad de sus depósitos (corrida bancaria), decrecen sus activos de reserva esto significa una pérdida de la estabilidad y confianza en el sistema bancario, lo que llevó a que el Estado tuviese que asistir con fondos públicos a los bancos para que no dieran quiebra, ante la inminente cesación de pagos. Como consecuencia de ello el Estado uruguayo acrecentó su deuda pública(al haber asumido las deudas privadas) pasando de un 40.8% en 2002 a un 100.9% del PBI en 2004, eso significa que el Estado pierde capacidad de inversión y gasto público, lo que lleva a que sea mucho más difícil financiar cualquier proyecto que el gobierno hubiese planeado. Es por esto que el Estado busca oros mercados más grandes y sólidos como EE.UU., Finlandia, entre otros como nueva fuente de ingresos.
Pero en ese entonces la inestabilidad no sólo era económica sino política ya que el Partido Nacional que formaba parte de gobierno de coalición junto a los colorados decide el 28 de octubre apartarse de dicha coalición por no compartir algunas políticas del gobierno y por sentir que muchas veces se actuó en omisión durante la crisis. A su vez, también renuncia Alberto Bensión a la cartera de Economía y asume el Dr. Alejandro Achugarry. La gente no logra recibir la sensación de fortaleza política y menos del gobierno para hacer frente a una crisis de tal magnitud, eso se ve reflejado en que el Partido Colorado tuvo una evolución electoral en 1999 del 32.8 % a un 10.6 % en el 2004, pero tanto el Partido Nacional como el Frente Amplio tuvieron una evolución electoral positiva con un 10% más de intención de votos. Sin duda este descreimiento en el Partido Colorado como gobierno fue utilizado por los otros partidos para las elecciones del 2004.
Ahora no es menor el impacto de esta crisis en la sociedad, ya que por la situación económica reinante el desempleo llegó a un 20% a causa de que varias empresas tuvieron que cerrar. Además esto fomentó el incremento del trabajo “en negro”. Pero como si esto fuera poco dado que el porcentaje de inflación llegó a un 25 % por la suba de precios, la población perdió su poder adquisitivo en un 19%, es decir, si antes ganaba x cantidad de pesos y podía comprar x cantidad de bienes ahora puede comprar un cuatro quintas partes de lo que antes adquiría con la misma cantidad de dinero porque dicha inflación no se equiparó con un aumento de salarios.
No es de extrañar que en este contexto casi 60 mil uruguayos hayan abandonado el país, en su mayoría jóvenes capacitados que probablemente podrían haber sido el Uruguay del mañana.
Basado en el libro “El Uruguay en el primer lustro de siglo 21”
La economía política durante el Gobierno del
Presidente Dr. Jorge Batlle.
De: Gustavo Arce – Daniela Guerra
Fundación de cultura universitaria.
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