De cara al balotaje del próximo 29, la Corte Electoral aprobó las papeletas que presentaron el Frente Amplio y el Partido Nacional para la segunda vuelta.
El diseño de la del Partido Nacional es horizontal y tiene la foto de la Luis Alberto Lacalle y Jorge Larrañaga abrazados. Esta imagen fue tomada en la noche de las internas el 28 de junio pasado.
En tanto la lista del Frente Amplio en vertical tiene una foto de José Mujica y Danilo Astori.
En el balotaje los votos en blanco y anulados no inciden en el resultado final porque rige la mayoría simple no como en las elecciones de octubre en las que era necesario alcanzar la mitad más uno de los votos emitidos válidos, por lo que ganara la fórmula que supere a la otra no más por un voto.
La Corte Electoral estimó que se imprimirán 5 millones de papeletas.
El balotaje creado en el siglo XIX se estableció en el sistema electoral uruguayo a partir del plebiscito de 1996, reforma impulsada por el Partido Nacional, el Partido Colorado y el Nuevo Espacio como partido, mientras que el Frente Amplio se opuso a la iniciativa.
El nuevo sistema electoral debutó en el año 1999 cuando en segunda vuelta Jorge Batlle le ganó a Tabaré Vázquez.
El total de habilitados para votar a nivel nacional es de 2.563.397 y solo en Montevideo se encuentran 1.059.714.
Para el 29 de noviembre se mantendrá el mismo plan circuital de la primera vuelta de la elección.
lunes, 23 de noviembre de 2009
"El embajador fue como un padre, y la embajada un hogar"
Octubre de 1984, Marina Rodríguez (directora y autora teatral) vuelve de México con “El Galpón” tras 8 años de asilo político.
Define al embajador como un padre y lo recuerda con emoción. La embajada fue para ella, durante dos meses, un verdadero hogar.
¿Cuál era su situación en relación a la embajada de México?
Yo tenía 14 años, estuve en la embajada porque mis padres eran asilados políticos. Me asilé y viví durante dos meses allí con mi mamá, su marido y mi hermanita de seis meses. Mi papá en ese momento estaba preso.
Mi edad hacía muy particular mi situación porque era la más grande de los niños y la más chica de los adultos, por lo que no tenía mucha opción para relacionarme.
Todo en la embajada estaba muy bien organizado, por los propios asilados para hacer lo mejor posible la convivencia de cientos de personas.
¿Qué opinión le merece Vicente Muñiz Arroyo?
Para nosotros Don Vicente fue como un padre, el salvador de las vidas de cientos de personas. Hasta ahora me pasa que hablo de él y me emociono profundamente porque uno dice qué honor haber conocido gente de esa calidad humana, que va más allá de sus obligaciones y es capaz de arriesgar su vida para salvar o mejorar la de los otros. Él hizo muchas cosas heroicas y de una gran sensibilidad, no solo nos daba asilo sino que nos cuidaba y estaba en todos los detalles.
¿Por qué decidió contar su historia a través de la obra de teatro “La Embajada”?
Yo estoy en el medio teatral desde los 18 años. Entonces, mi forma de expresión, de comunicarme por naturaleza es el teatro. Es mi medio.
A pesar de que pasó mucho tiempo para que yo me decida a contar esto, creo que responde a procesos que hace la gente.
Quizá solo pudimos hablar de lo que pasó luego de 30 años por esa sensación de que “la sacamos barata” en relación a lo que pasaron otros y, recién ahora, empezamos a valorar lo que vivimos. De cierta forma, un destierro.
¿”La Embajada” tuvo la receptividad que esperaba de la gente?
Sí. Vinieron muchas personas. Estuvo en cartel dos meses por ciertas formas de organización que tenemos en “El Galpón” y aunque se pensó llevarla de gira, no se pudo porque para cómo estaba armada era muy caro. Me hubiese gustado que la viera más gente.
¿Cree que la situación de los asilados es realmente conocida por los uruguayos?
No, nadie sabe. Se sabe que se fueron como exiliados pero nada más. La experiencia del asilo político no se conoce, no se sabe qué es.
¿A qué cree que se debe?
A desinformación. Incluso me pasó con mi hijo, que pese a que yo le había hablado de México, luego de años entendió cuál fue mi situación.
¿Cuánto tiempo estuvo en México y cómo fue su vida allá?
Estuve ocho años, desde los 14 a los 22, del 76 al 84. Fueron años muy importantes, dada mi edad, y tuve la enorme suerte de haber estado en un país que es un centro cultural enorme, donde todo lo que pasa en el mundo pasa por México. Fue vivir en Latinoamérica de verdad y eso te hace cambiar la forma de ver el mundo. Fueron años maravillosos a pesar de tener a mi padre preso acá.
Nosotros estábamos de paso en México porque nuestras fórmulas migratorias eran provisorias, podíamos estar allá mientras acá siguiera la Dictadura. Siempre pensamos en volver.
¿Allí estudió?
Sí, terminé el liceo. Fui a un colegio, luego hice preparatorio. Entré a facultad de Ciencias, hice biología por 2 años hasta que descubrí mi vocación por el teatro, cuando me vinculé con la gente de “El Galpón” que estaba allá.
De regreso a Uruguay, ¿cómo fue rehacer su vida luego de ocho años en México?
En mi caso fue muy particular. Mis padres se quedaron porque tenían que resolver cosas de su documentación, cuando decidimos volver con “El Galpón”. Así que volví con un grupo, acompañada, con trabajo. Y como mi vida allá giraba en torno a ese grupo fue como trasladar todo eso a Uruguay, por eso no tuve un desarraigo muy grande.
La inserción profesional fue fácil en el sentido que “El Galpón” era muy esperado. Fue un recibimiento muy lindo y emocionante porque mi padre había salido dos meses antes. Pero a la hora de convivir para trabajar en “El Galpón” a ex presos políticos, ex asilados y los que se quedaron acá todos juntos, fue más complejo porque hubo reproches. En las familias pasó lo mismo, fue una experiencia rara. Sentí que no querían escuchar o que no les interesaba lo que habíamos hecho en México, minimizaban la experiencia.
¿Cómo fue el reencuentro con su padre?
Fue en el aeropuerto, él salió el 14 de agosto de 1984 y nosotros volvimos en octubre. Fue muy emocionante, de esas experiencias que te marcan.
Su padre estuvo preso hasta el 84, ¿por qué motivo?
Bueno, él era militante del Partido Comunista. En el 75-76 hubo como una acción concreta contra ese partido y lo metieron preso en diciembre del 75. Estuvo desaparecido hasta marzo, fue brutalmente torturado, casi muere y eso fue muy difícil. Llegué a verlo antes de irme.
Lo que sabía de él cuando estaba en la embajada era por medio de familiares que lo iban a ver y algo le comentaban al embajador.
El 25 de octubre el pueblo uruguayo se manifestó por 2da vez a favor de la vigencia de la Ley de Caducidad: ¿a qué cree que eso responde?
Creo que se debe a que el Frente Amplio no lo tomó como partido sino que por sectores, y que no aprovechó la oportunidad única de la campaña para difundir, como podía haberlo hecho, el plebiscito para la anulación de esta ley.
Faltaron pocos votos, eran miles no más que tenían que saber, que conocer lo que pasó. Esa gente precisaba mensajes más claros y concretos por parte del Frente.
A nivel personal, creo que la campaña fue muy tendiente a la temática de los desaparecidos, que si bien fue una de las cosas más horrendas que nos pasó como sociedad, de alguna forma ya se estaba esclareciendo.
Después, por otro lado, está el tema de la tortura. Que los que fueron torturados no saben por quiénes, sus familias tampoco saben a quien acusar. Está esa gente que quedó con secuelas graves o murió por la tortura años después.
Yo, al menos, quiero saber quiénes fueron los torturadores, quiero que el que torturó a mi padre vaya preso. Esa gente no puede estar caminando impunemente por la calle, mezclándose con todos nosotros luego de lo que hicieron. Tengo cuatro primos militares y necesito saber si ellos fueron como los demás, quiero creer que no, pero hay que investigar. Quiero separar la paja del trigo. No quiero que todos los militares sean lo mismo, lo digo en mi caso por mis primos.
¿Y en relación a la Ley de Amnistía?
Mirá, yo no entiendo como sacan a relucir ese tema junto con la Ley de Caducidad, porque esa gente ya pagó, cumplieron una condena y hasta en condiciones infrahumanas. Los otros no, no pasaron por eso, no fueron juzgados por las torturas.
Defina en una palabra o en una expresión
La situación de los asilados: era salvar sus vidas.
La embajada de México: un refugio, una cuna, un nidito.
El embajador Vicente Muñiz Arroyo: un padre.
El Uruguay: un país que empieza a quererse y a aprender a caminar.
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